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sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Qué hay atrás de la RIEB?

El desarrollo de la sociedad como proceso nos lleva a la reflexión como gestores de cambio, los profesionales de la educación, ¿en realidad estamos consientes del cambio?, o ¿sólo somos parte de una cotidianeidad que nos empuja como agua de río que corre impetuosa y transforma su entorno pero sin darnos cuenta?




Es necesario ser parte de esa corriente, pero haciendo una reflexión desde nuestra praxis, entender los programas de estudio desde su génesis.



¿Cómo surge esa necesidad de un modelo educativo?, ¿por qué la diversidad de programas educativos?, a través de la historia nuestro país ha considerado a la educación como un acto por el cual el pueblo puede acceder a mejores oportunidades de desarrollo en lo social, cultural y económico, que a la nación le sirve para alcanzar un grado tecnológico sustentable de sus políticas económicas.



Las teorías educativas desde este paradigma son el artífice del desarrollo de los pueblos, en su contexto histórico y cultural muy particular de cada uno, es por eso que cada región de nuestro continente tiene diferentes parámetros para la eficiencia de sus modelos educativos.



Por lo tanto se hace un análisis de la teoría educativa de una manera subjetiva, ya que se interpreta interpolando las características etnográficas, culturales, políticas y sociales muy particulares de cada región, aún para el mismo modelo, que se adapta y modifica en cada una de ellas.



El discurso científico se interpreta desde la deconstrucción del mismo, partiendo de un análisis arqueológico hasta un análisis de segundo orden, en los cuales es necesario apoyarnos desde y con los conceptos de Derrida, Focault y Luhmann, con el acompañamiento de Josefina Granja Castro.



Entender el conocimiento como proceso en el que las significaciones sociales son parte de una ruptura y dislocación, una estabilización y sedimentación para dar paso a los procesos de formación, necesarios para comprender el contexto histórico-social-geográfico de un modelo educativo.



¿Cómo adecuar la equidad de géneros?, y en realidad ¿de verdad aplicamos la equidad en nuestro entorno laboral?, ¿hay democracia en nuestras aulas?, qué piensan los alumnos, los padres y madres de familia, en fin todos los actores que participan del colectivo escolar.



La trascendencia del neoliberalismo como política económica y su impacto en la educación, ¿cómo llegamos a este escaño? La política educativa que oferta esta corriente ideológica de producción está estrechamente ligada al desarrollo tecnológico de una sociedad que necesita estar apta para entrar de lleno en ese ritmo acelerado de obtención de satisfactores.



La conformación de bloques económicos que permiten el libre comercio y traslado de personas para emplearse en lugares distintos a su contexto ha traído un fenómeno cultural de transformación social, así identificamos a los “paisanos” que regresan a sus regiones con costumbres distintas que se arraigan en sus lugares de origen, ¿y la educación?, por empuje mismo de esa sociedad también tiene mutaciones, hoy nos encontramos con una educación en un contexto globalizado, compitiendo con países nunca visitados por la mayoría de los mexicanos, así se establece una comparativa con Noruega, Japón, Finlandia y otros, cuando la realidad es que dentro del mismo país hay marcadas diferencias entre la Sierra de Chihuahua, la Selva Lacandona, el Cuarto Distrito de Tamaulipas con la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, entre entidades federativas completas como Oaxaca, Guerrero, Michoacán y el Distrito Federal, que se han distinguido por ser los representantes democráticos del magisterio nacional, con el resto del país.



Pero ¿qué pasa en Cuba?, y que hay del gigante de Asia: China, sus modelos educativos no responden a las necesidades del neoliberalismo, sino más bien a una planificación del Estado, baste recordar el “milagro” soviético del siglo pasado, cuando llegó a ser un polo de la investigación académica y científica.



La educación como proceso nunca ha estado en reposo, al contrario se ha movido en distintas direcciones, siempre atendiendo las necesidades sociales y culturales del contexto histórico en un espacio geográfico dado.
A. Teoría Educativa




La teoría educativa busca entender el cambio que se refleja en la sociedad desde la participación de sus componentes, trata de desentrañar el proceso de aprendizaje, de cómo se genera la relación entre la sociedad y la forma en se presentan esas nuevas significaciones.



Las ramificaciones de sus investigaciones pueden separarse para su análisis en diferentes corrientes con aproximaciones entre unas y otras, en donde todas tratan de entender la forma en que se produce el conocimiento para ilustrar un método de enseñanza-aprendizaje.



Así se pueden identificar; la tecnología educativa con los trabajos de Tyler, Gagné, Bloom y Skinner como los más representativos, el control de los procesos y sus resultados son previamente establecidos, la curricula es desarrollada por el Estado.



La teoría activa con los trabajos desarrollados por Dewey en donde la enseñanza debe responder al interés y curiosidad del alumno. En sus trabajos se puede identificar el aprendizaje significativo como el sentido que cada persona le da a los conocimientos que va adquiriendo.



Es importante el involucramiento de las personas en el proceso de cómo se va adquiriendo el nuevo aprendizaje, ya que los errores constituyen un fundamento en la consecución del objetivo deseado.



Bandura, Feurstein, Montessori y Piaget en la teoría constructivista resaltan la importancia de la valoración de la persona, la libertad, autonomía, respeto de sus intereses, motivación y ritmo personal. Es adaptar el mundo social en función de las realidades colectivas a las que la conciencia común atribuye cierto valor.



Los trabajos de Bandura encaminados a investigar el proceso del aprendizaje social por medio del modelo o imitación, reflejan una inclinación del conductismo al constructivismo cuando le agrega a la interpretación el elemento de la imaginación, ya que es parte interna del sujeto, al reproducir un aprendizaje con su imaginación.



La teoría sociocrítica basada en las investigaciones de Freire, Vigotsky, Giroux y otros, revela inconsistencias y contradicciones de la comunidad para la transformación por medio de la acción comunicativa y la creación de redes para realizar procesos de reflexión crítica, fortaleciendo los espacios para el intercambio por medio de la confrontación.



La problematización es para Freire la capacidad para pensar sobre los objetos, los eventos y sobre sí mismos. La problematización como actividad en la que se transforma la conciencia del entorno.



“Vygotski elaboró una compleja construcción teórica sobre el origen históricocultural de las funciones mentales superiores. Freire, por su parte, a partir de las mismas premisas en que se fundamentó la obra de Vygotski, desarrolló una filosofía y una práctica de la educación de la que emana una pedagogía crítica de sus propias teorías y métodos. Vygotski, desde la psicología, y Freire, desde la educación, convergen en la idea de que el origen de la conciencia está ineludiblemente ligado a los procesos históricoculturales y prácticas sociales.”







Vigostsky plantea la importancia del apropiamiento del objeto del conocimiento para poder tener conciencia del mismo, para dominar se tiene que disponer de lo que se debe someter a nuestra voluntad, esta función ocurre en un proceso de intercambio social, histórico y cultural dado.



Freire compara a la banca con la educación, conceptualizando como dádiva concedida por los que tienen el objeto del conocimiento a quienes no lo tienen o creen no tenerlo. Por lo que el conocimiento es un proceso de indagación y búsqueda del saber.



Rodríguez Arocho propone que la pedagogía debe ser crítica de sí misma: “Es arriesgado pensar que podemos realizar transformaciones profundas sin tocar problemas sustantivos que, más allá de la retórica en los documentos oficiales de política educativa, pocas veces nos plateamos(sic).”



Para Vigotsky y Freire la educación como práctica social busca promover el desarrollo de las funciones mentales como la memoria lógica, el razonamiento lógico, el juicio crítico, la reflexividad, la conciencia y la voluntad.



B. Discurso Científico



El conocimiento como proceso, esta es la fundamentación del análisis conceptual del discurso, en donde se producen significaciones sociales que hacen entendible el mundo, permite observar, describir, explicar y proyectar posibilidades de realidad.



Por lo tanto la producción de conocimientos se presenta como un proceso social. Las diferencias entre el análisis político y el análisis conceptual es que el primero pone énfasis en las rupturas y el momento de la dislocación, el otro rastrea trayectorias y configuraciones emergentes. Entendiendo a las rupturas como un componente de los procesos de cambio.



La manera en que opera el cambio y movimiento en lo histórico-social es la forma en que se presentan la ruptura, dislocación, estabilidad y sedimentación.



Así el análisis político de discurso tiene su punto de partida en la premisa ruptura-dislocación, mientras que el análisis conceptual trabaja desde la trayectoria/configuración.



Granja Castro propone que el análisis conceptual debe partir de un plano de observación de las lógicas internas de construcción de significados hacia la formación conceptual que finalmente se transmite.



El análisis teórico inicial del discurso procede de la analítica arqueológica de Foucalt y la analítica deconstructiva de Derrida.



Que propone una analítica arqueológica que entrelaza la naturaleza crítica (epistemología histórica, filosofía, historia social) y Focault desarrolla acercamientos en torno a las relaciones saber-poder.



La analítica deconstructiva brinda elementos para analizar las estructuras de significación en que se condensan los discursos del pensamiento occidental, y ofrece como figuras de intelección habilitables al análisis conceptual las nociones de texto, diferencia, huella, iterabilidad, afuera constitutivo, imbricación. Desmonta las estructuras de significación o lógicas de razonamiento para poner en movimiento los conocimientos producidos.



La deconstrucción propuesta por Derrida analiza los conocimientos producidos desde el desmontaje de las estructuras de significación en que sedimentan dichos conocimientos.



La observación de segundo orden en Luhmann parte del concepto formal del acto de observar, significándose una operación de distinción y otra de indicación. En cualquier observación es posible identificar un doble movimiento: enfocar un objeto o acción y dejar fuera de observación otros referentes, por lo que solamente indica un lado de la forma y distingue el otro lado, que queda en suspenso.



Esta parte distinguida no se desecha ya que es posible reintroducirla en distintos momentos posteriores como un nuevo componente de otras operaciones.



Entonces se entiende que los productos del conocimiento son resultado de la manipulación y procesamiento de las selecciones. La observación de segundo orden es una observación que se realiza sobre un observador, sobre la forma en que realiza la observación. Dejando al descubierto el llamado punto ciego del observador.



El análisis conceptual del discurso cuestiona los procesos de formación, cambios de conocimientos, es decir cómo ocurren los procesos de emergencia, desarrollo y cambio, las dinámicas y las operaciones que implican estos procesos, qué cambia en las descripciones relativas a la educación.



C. Educación y Equidad



La sociedad en la actualidad es un entramado de relaciones complejas que ejemplifican la enorme dificultad de entender los procesos en los que se mueve la educación.



Si bien es cierto que por sí solo representa un objeto de estudio con multiplicidad de formas, son precisamente estas, cuando hablamos de formas lo que nos mueve a la observación de Luhmann, la teoría de las formas de Spencer Brown y para su análisis a la deconstrucción de Derrida.



La sociedad participa de la diferenciación entre sus elementos al percibir el acopiamiento de objetos sujetos a una valoración intrínseca, en la que su valor depende de la necesidad de quien desea el objeto y de quien posea dicho objeto.



En la actualidad el Estado provee a las clases sociales marginadas o con escasos recursos de estímulos, que son encausados en programas sociales.



México ha puesto en operación programas como el de Solidaridad, Progresa, Oportunidades y otros mas entre los que se pueden mencionar becas, apoyos a la canasta básica, al empleo temporal, subsidios al campo, a la permanencia en sus lugares de origen y algunos más, con la premisa de paliar la marginación y pobreza extrema que se vive en distintas regiones del país.



El sistema educativo nacional está inmerso en esta tarea, pero es precisamente esta la que motiva a la reflexión, la equidad en la educación es la propuesta que se percibe en Marx, Weber y otros, sin embargo la sociedad está en constante movimiento, por lo que las condiciones han transformado la percepción de la sociedad en la educación y la educación en la sociedad con un ingrediente añejo nunca alcanzado: la equidad.



Los indicadores en México parecen históricamente enlazados a la educación, tal es el caso de la reprobación, la deserción escolar, las posibilidades de acceso a los diferentes niveles educativos, y aún entre el mismo nivel educativo hay diferencias marcadas entre las escuelas rurales y urbanas, las escuelas con grupos multigrado, escuelas unitarias, bidocentes, tridocentes y las llamadas de organización completa, aplicación de recursos, adecuación o inadecuación de los currículos a requerimientos diferenciados.



El punto de partida es precisamente reconocer esas diferencias en una noción de igualdad pluralista y compleja.



La igualdad compleja en la equidad educativa



Justicia, igualdad y distribución de bienes, con estos postulados se podría resumir la equidad, pero sería de una manera simple e indiferenciada. La sociedad actual nos exige nociones más complejas de igualdad.



En un régimen de igualdad simple es el Estado el que establece los bienes inherentes a la educación los que serán iguales para uno y lo mismo que para todos, y la previsión tiene que ser objeto de una acción pública.



En contraparte la igualdad compleja concibe una teoría de los bienes con una pluralidad de los significados sociales y en la complejidad de los sistemas distributivos.



Por lo que los bienes tienen distintas significaciones en sociedades distintas, un mismo bien tiene distinto valor en un lugar y devaluación en otro, los sujetos asumen identidades concretas por la manera en que conciben y crean bienes sociales, ausencia de un conjunto de bienes básicos o primarios para todos los mundos morales y materiales, la significación de bienes determina su movimiento, los significados y distribuciones sociales son de carácter histórico.



La igualdad compleja reconoce un vacío entre los que tienen y los que no tienen, acortando ese vacío mediante mecanismos de distribución a diferentes personas, de maneras diferentes y por razones diferentes.



Complejidad social.



Nuestra sociedad es compleja en sus relaciones, en su génesis, se puede acotar por complejidad a la pluriculturalidad, multiplicidad de sentidos en las representaciones, etc.



Cuando establecemos una línea que marca la diferencia entre unas y otras tenemos que reflexionar sin olvidar a Luhmann, quién o quiénes establecen esa línea.



Cada sistema parcial se diferencia por su función dentro de la sociedad y el tipo de operación característico en sí mismo; sistema político, sistema económico, sistema educativo, por citar algunos, que aun cuando son autónomos hay acoplamientos entre ellos.



Diferencia.



¿Quién marca la diferencia?, Luhmann se apoya en Spencer que en su teoría de las formas establece que el todo no puede ser separado al marcar una línea que lo divida, ya que una parte es complementaria de la otra, y las dos se necesitan para existir, siendo posible el traslado de un lado al otro en ambas direcciones.



El principio de la diferencia lo maneja Derrida desde el terreno de la filosofía crítica y lo permea en la deconstrucción semántica; desde un plano semántico que incide en la producción social de sentido.



Luhmann lo visualiza desde una teoría sociosistémica constructivista trasladándola hacia la observación de los sistemas, desde un plano epistemológico que incide en el cómo se construye el conocimiento de la realidad.



Por lo que la diferencia se aleja de la unidad como representación en un doble movimiento simultáneo: la alteridad (lo que no es) y la postergación (lo que todavía no es).



Para Derrida es lo que se distingue y lo que se difiere, es un movimiento de alteridad (espaciamiento) y temporización. Así la diferencia no es producida por los sujetos, sino que estos y sus formas de conciencia se alojan en la diferencia.



D. Neoliberalismo Educativo



El fracaso educativo en las políticas neoliberales emerge como tema central en sus reformas, califica como ineficientes a los sistemas escolares, además de inequitativos y de baja calidad. Con esta premisa se preparan para reducir la responsabilidad del Estado en el sistema educativo.



De esta manera se pretende recortar la inversión en el sistema público de educación, con esto no buscan mejorarla, sino al parecer pretenden eliminarla como responsabilidad de los gobiernos.



Es posible identificar en su discurso la descentralización, la privatización, y en México es recurrente el tema de modificar los contratos colectivos de trabajo que se tiene con el SNTE por un sistema de contrato trabajo limitado, supeditado a la calidad de la educación, sin olvidar la reducción del profesorado, además de un control mediático del Estado, con un control de la llamada calidad de la educación a través de sistemas de evaluación, que responden a intereses de organizaciones internacionales y no de las necesidades locales o regionales.



La reforma liberal encontró terreno fértil en la escuela mexicana, ya que esta adolece de un sistema escolar desfasado de la sociedad, convirtiendo las escuelas mexicanas y en Latinoamérica en campo fértil para sus propuestas, pero atrayendo nuevos problemas a los ya existentes, y otros más en el futuro.



Las modificaciones que se han generado a partir de las políticas neoliberales confunde la situación previa alterando la relación entre las causas y efectos.



Hacia la década de 1980 los sistemas educativos en América Latina tenían un desarrollo estable, aún cuando eran insuficientes sus logros, se podía observar cierta mejoría, así los indicadores de analfabetismo disminuían, con algunas acciones exitosas entre las que destacan las campañas de alfabetización de Cuba y Nicaragua, las experiencias de Paulo Freire, además de programas de alfabetización funcional de organismos internacionales.



La crítica se centraba en la deserción escolar y la forma piramidal de la educación, que continúa en nuestros tiempos, también señalaba la burocratización y la centralización excesiva, la lentitud para los cambios curriculares, organizacionales y tecnológicos.



De esta manera es posible observar la discontinuidad entre la currícula y los avances científicos y tecnológicos, la inoperancia de las normas disciplinarias y reglamentos. Se formaron nuevos antagonismos, con respuestas de las fuerzas políticas y educacionales democráticas escasas.



Aparecen nuevas problemáticas como el deterioro de los saberes con los que se gradúan los nuevos estudiantes, la pérdida de confianza de los profesores en sus conocimientos y en la forma de enseñar.



Esta situación no rechaza al sistema público de enseñanza, pero si es necesario que coexista con el privado.



Al parecer las condiciones estaban puestas para que hiciera su aparición el neoliberalismo pedagógico, que pronto empezó a pasear por América Latina, respondiendo a ciertos factores como el apoyo popular a sus gobiernos, en algunos casos con votaciones copiosas, pero a todos los países los hermanaba una cruel realidad paliada corresponsablemente por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.



La Secretaría de Educación, así como los Ministerios de Educación de los países latinoamericanos no eran autónomos, empezaron a depender de la política liberal económica impuesta desde el BM y el FMI, es así que la educación ahora depende de los economistas y no de los pedagogos.



Esta situación ha provocado una grieta más profunda que marca el empobrecimiento cultural, ha caído el nacionalismo, la autonomía y su capacidad para educar.



Las políticas neoliberales económicas tienen su sello en el sistema educativo, el cual está insertado en el entramado social, del cual no puede soslayarse, ya que la pedagogía se nutre las interpretaciones de la sociedad civil y del Estado, que debe traducirlas y resignificarlas para producir enseñanzas y aprendizajes en el corto, mediano y largo plazo.



Los indicadores utilizados por esta corriente política económica no necesariamente están articulados a la tarea educativa de tal manera que su análisis sea profundo, por ejemplo el indicador de graduados que consiguen empleo está sujeto a la disponibilidad de la planta productiva, no del fracaso escolar en su enseñanza, o bien la no terminación de estudios universitarios por parte de una gran cantidad de alumnos que culminan su bachillerato es un indicador que refleja nítidamente la exclusión del sistema escolar y no precisamente la calidad de la enseñanza; una forma en que el neoliberalismo ha influido para mover esos indicadores es con el apoyo de becas para abatir el rezago educativo, que tampoco puede considerarse como mejor nivel académico.



Otra forma de exclusión son las llamadas pruebas nacionales que seleccionan y disminuyen los alumnos que pasan de un nivel a otro, otorgando la oportunidad de justificar la reducción de la planta docente. Los técnicos neoliberales son los que evalúan el sistema educativo, al cual le reducen los apoyos económicos y humanos culpándolo del fracaso escolar.



Hay una desarticulación entre la inversión educativa y el progreso de la sociedad, la sociedad había depositado la confianza en el sistema educativo para su desarrollo, el neoliberalismo ha roto esa coyontura, sus reformas están orientadas a eficientizar el gasto público orientado a la educación, pero no alcanza el 6 % del PIB, que es considerado internacionalmente como el mínimo que se debe dedicar al sistema educativo, incluso gran parte del gasto destinado a este rubro esta financiado por organismos internacionales como el Banco Mundial a manera de préstamos. El BM recomienda desde sus criterios que se deriven los fondos públicos de la educación media y superior a la educación básica, y que ésta debe descentralizarse para quedar en manos de la sociedad.



La ecuación de la crisis neoliberal se traduce a un rendimiento de la inversión respecto a parámetros distanciados del bienestar social, relacionados con la ganancia, el modelo educativo se basa en la competitividad entre las instituciones y los individuos, la grieta educativa se acentúa ya que las comunidades y los gobiernos locales, así como los particulares no sustituyen al Estado en su tarea de educar a los millones de estudiantes.



E. La Modernización Educativa en México



La panacea que propone el sistema político-económico neoliberal en México es la llamada reforma educativa a través del Programa para la Modernización Educativa, por lo que el entramado del sistema polítco-económico-educativo hace más difícil su valoración en términos de desarrollo pedagógico y no en estándares internacionales de calidad educativa.



El PME es el discurso político aplicado a la educación por el entonces Presidente de la República Carlos Salinas de Gortari (CSG) entre los años 1989-1994, en un esfuerzo conjunto con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los maestros en servicio de educación secundaria.



Las problemáticas presentes en esos momentos hicieron posible la argumentación del PME, abatir el rezago educativo, la escasez de recursos económicos, la desigualdad de oportunidades, la centralización, una oferta educativa que no respondía a las exigencias de la sociedad moderna y los conflictos magisteriales.



El PME establece retos entre los que destacan la descentralización educativa, el rezago, la universalidad educativa (el reto demográfico), el cambio estructural, la vinculación de la escuela con la productividad, el avance científico y tecnológico, además de la inversión educativa y su consolidación como política estructural educativa.



Los tres ejes del discurso tienen que ver con la democracia, la justicia y el desarrollo, los cuales están presentes en la oferta: calidad y cobertura de la educación, así como concreción y cobertura del modelo.



En estos apartados se pueden identificar los contenidos, los métodos de enseñanza, la formación y actualización de los docentes, la articulación de los niveles educativos y la apertura a la ciencia y la tecnología, así como a reorganizar por medio de la descentralización del sistema educativo nacional.



Finalmente entregan a los profesores la REFORMA INTEGRAL DE LA EDUCACION BASICA (RIEB), ¿cómo?, ¿otra reforma?, pues sí, una reforma educativa a la reforma educativa de la reforma educativa anterior y así sucesivamente, con esta propuesta de programa de estudios para la educación básica se pretende alcanzar los estándares que marca la ORGANIZACIÓN PARA EL DESARROLLO Y LA COOPERACION ECONOMICA (OCDE), porque los políticos del siglo veintiuno de nuestra nación entienden que es mejor insertar a un alumno mexicano, que es excluido por los propios mexicanos de la sociedad y espacios de desarrollo personal necesario, a un contexto mundial.



La gran dificultad que permea en las aulas mexicanas es precisamente el grado de participación que los nuevos padres de familia tienen con sus hijos en el trabajo educativo, recordemos que cada contexto tiene sus particulares dificultades, en un medio urbano encontramos núcleos familiares dispersos, en donde el papá o la mamá son ambas figuras y trabajan la mayor parte del tiempo para poder completar el gasto, o bien familias “completas” que igualmente tienen que trabajar, en el medio rural las oportunidades de desarrollo son limitadas por el mismo lugar.



A futuro se vislumbra un nuevo ingrediente a esta problemática, los padres o madres niños-niñas, ya no son los que anteriormente llamamos padres o madres adolescentes, ahora son niños o niñas de 10, 11, 12, 13 años teniendo descendencia, qué nos espera a los maestros, si no pudimos con los hijos de adolescentes, ahora tenemos generación de “ninis”, la pregunta para la reflexión es ¿qué sigue? O ¿cómo vamos a bautizar a la próxima generación?



El sistema educativo debe de cambiar, avanzar en la misma dirección que avanzan los intereses de una sociedad en constante transformación, al magisterio le compete ser parte de esa movilización, los maestros son los artistas que moldean una sociedad, los que generan ese cambio permanente, y para eso no queda más que un camino, convertirnos en profesionales de la educación con una actualización permanente, pero también agregar ese extra que es el intercambio de experiencias, la aportación de conocimientos y saberes para la construcción de una mejor educación.





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